Fresa y Chocolate: Capítulo 3
3- UN ENCUENTRO AFORTUNADO
(Para una historia inesperada – continuación)
― ¿Cómo? ¿Sí le escuché bien? ―mostrando con poquísimo recato mi cara de extrañeza― ¿Granjas móviles? ¿Y eso que es?
De nuevo me regala su angelical sonrisa y replica:
―Es un cuento un poquito largo. Mejor, si le parece, cuando nos sirvan y terminemos de tomar nuestro café, le invito a que nos visite en el stand y allí le explicamos en detalle de qué se trata.
―Encantado de aceptar su invitación ―le respondo―
Luego de una pausa silenciosa por casi un minuto, vuelvo “a meter la cucharada”[1] y le digo:
―Parece que nuestro amigo barista sigue bastante embolatado y todavía se va a demorar algunos minutos adicionales para servir nuestro pedido. Mientras tanto, porque la verdad es que me quedó sonando esta referencia suya a la “relación de sus ancestros con la comunidad Tayrona”. ¿Se animaría a contarme algo sobre ello?
―Si claro ―me contesta― no tengo inconveniente, aunque sólo le voy a hacer un resumen porque es una historia bastante larga.
No sé de dónde se me sale algún “gen mexicano” y presuroso, antes de que se arrepienta, le digo:
― ¡Pues ándale no más!… Soy todo oídos.
Ella levanta su bella cabeza, mira durante unos pocos segundos hacia el cielo explorando el espacio, como evocando y trayendo a su memoria una incierta cadena de recuerdos e imágenes. Llena de aire sus jóvenes pulmones para luego expulsarlo despacio por su bella boca frunciendo los labios como si fuera a apagar una vela de cumpleaños, y empieza esta interesante historia…
(Advertencia del escritor: Me pareció tan interesante la historia que, con permiso de Margarita, tomé algunas notas mentales, otras manuscritas e hice algunas grabaciones en mi teléfono celular para luego desarrollarlas por escrito transcribiéndolas, adicionando en algunos casos la dramatización con ciertas imágenes que fueron surgiendo en mi mente, incentivadas por el colorido de la narración, respecto a algunas llamativas vivencias de los antepasados de mi interlocutora.
Espero que cuando ella lea esto, si logro despertar su interés, me perdone las involuntarias fallas narrativas en que pudiera estar incurriendo, aunque cabe también precisar, que los acontecimientos principales he tratado de plasmarlos por escrito, con la mayor fidelidad y precisión posible, preservando la parte esencial de la historia.
Entremos entonces en materia…)
[1] «Meter la cucharada» es un modismo o frase popular que utilizamos cuando alguien, sin preguntarle a su interlocutor si le autoriza o está de acuerdo, improvisa y ejecuta una nueva intervención verbal.
Publicación: ISAN-0142-070226
